sábado, 3 de diciembre de 2016

La hipersexualización infantil

El Informe Bailey define la hipersexualización infantil como «la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces» y alerta sobre la saturación de imágenes sexuales que rodean a los niños. Este bombardeo los sexualiza precozmente, especialmente a las niñas, a las que socializa convenciéndolas de que son un objeto sexual y condicionándolas para que adopten roles inadecuados para su edad. La hipersexualización no sólo las convierte en un objeto sexual, también acelera la transición de la infancia a la pubertad, provocando daños irreversibles. 




En este reportaje analizo cómo detectar y frenar esta forma de violencia contra los niños.
Brenda B. Lennox ©


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Entrevista a Amarna Miller

Se presenta en su blog como Amarna Miller. Actriz y directora porno, empresaria, escritora y licenciada en Bellas Artes. Apasionada del BDSM, las antigüedades, la fotografía y el arte. Bisexual, adora el sexo en todas sus formas; lo considera algo natural y bonito que no debe ocultarse. 

Tras ahondar en su vida y erotizarme con un par de películas, contacto con ella vía correo electrónico.Me responde que acepta concederme esta entrevista, pero que se encuentra en Los Ángeles, así que grabará las respuestas en vídeo. Lo veo tomando un café. Es adorable. Tan natural que a veces le contesto cuando pregunta a la pantalla palabras que salen en inglés pero no en español. Amarna Miller gesticula como una niña pequeña mientras habla como una locomotora. Su media hora se traduce en dos de transcripción para mí. 



Me identifico plenamente con su discurso. Amarna Miller es la prueba viviente de que seguimos estigmatizando el sexo, separándolo de lo que realmente somos, como si no fuera parte de la esencia del ser humano. Pocos son capaces de entender que hay poesía en el sexo. Que hay poesía en todo.

Brenda B. Lennox ©

domingo, 9 de octubre de 2016

Entrevista a Venus O'Hara

Venus O’Hara es una mujer polifacética que se reinventa constantemente. Modelo fetish, actriz de publicidad, guionista de cortos, sex teacher, probadora de juguetes eróticos, sex blogger... Autora de Deséame como si me odiaras, Inglés para pervertidos y La máscara de Venus, también ha colaborado como columnista en medios como El País, Primera Línea, GQ, Playboy e Interviu.




¿Cómo se pasa de trabajar en el departamento de exportación de una imprenta a ser la primera probadora de juguetes sexuales de España? Es más, ¿realmente es un trabajo tan divertido como parece? Venus O’Hara responde a esta y a otras preguntas en la siguiente entrevista. Pasen y lean.

Brenda B. Lennox ©


lunes, 3 de octubre de 2016

A tus pies

Cada vez más personas rompen un temeroso silencio y se declaran fetichistas del pie. No es para menos, numerosos estudios psiquiátricos afirman que en momentos de excitación sexual algunas partes del cuerpo se convierten en un reflejo de otras: los labios son labios vaginales; los dedos, un pene; la boca un ano; por ello, chupar el dedo gordo del pie excita la imaginación del hombre que lo siente como un pezón gigante, una lengua o un clítoris, y la mujer, como un pene al que chupar con ansia.

Los zapatos femeninos también tienen un marcado simbolismo sexual. En su libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bruno Bettelheim asocia el de Cenicienta con su vagina. «Un diminuto receptáculo en el que un miembro del cuerpo debe deslizarse e introducirse hasta quedar bien 
ajustado».

¿Y el placer que se siente cuando juegan con tus pies? La neurociencia tiene algo que decir al respecto. Las áreas cerebrales dedicadas a los genitales y a los pies están una al lado de la otra. ¿Será por eso que el placer que se siente cuando te los estimulan puede conducirte al orgasmo? ¿Nunca se han contraído tus dedos cuando te estás corriendo como si quisieran correrse contigo?


Desconozco el autor

Casanova afirmó que «Los hombres con fuertes apetitos sexuales tienen una marcada atracción por el pie femenino». ¿Es tu caso? Entonces sigue el rastro de los míos hasta este artículo.


Brenda B. Lennox ©