De la mano de los creadores de «Si te masturbas te saldrán
pelos en la palma de las manos», «Una felación cura la depresión de las mujeres»
y «Con el Jelqing te crecerá la polla 10 cm», llega a sus pantallas «Los
vibradores matan a tu vagina». Una historia de erotismo, crimen y horror patrocinada
por tres estudios malinterpretados y la magia del boca a boca. Pasen y lean en este enlace.
domingo, 18 de abril de 2021
El síndrome de la vagina muerta
jueves, 18 de marzo de 2021
Jelquing: la técnica milagrosa para alargar y engrosar el pene
El jelqing (conocido popularmente como «ordeño») es un método natural para engrosar, alargar y enderezar el pene, consistente en un auto masaje peneano cuyos orígenes se remontan a la cultura beduina. En este reportaje explico con detenimiento todo lo publicado al respecto.
martes, 9 de marzo de 2021
Hacer una felación NO cura la depresión
De entre todos los mitos urbanos actuales que existen en torno al sexo, mi favorito es el que afirma que hacer una felación cura la depresión. De ser cierto, estaríamos como en la Época Victoriana, solo que en vez de curarnos el «paroxismo histérico» con un orgasmo, nos curarían la depresión con el del médico. ¿No? Cosas más raras se han visto.
jueves, 18 de febrero de 2021
¿Por qué los hombres mandan fotopollas no solicitadas?
Esta pregunta me ha desvelado alguna que otra noche tras recibir una fotopolla no pedida. Al principio pensaba que quizá me las mandaran a mí porque escribo erotismo y, por desgracia, da lugar a malentendidos (los prejuicios, ya sabéis), pero lo cierto es que es un fenómeno tan generalizado que los científicos lo han investigado para llegar al fondo de la cuestión. Como podrás comprobar en este artículo, el resultado es perturbador.
martes, 9 de febrero de 2021
Al cerebro le pone el dolor
Spanking, Waxplay, Bricosado... «¿Por qué sentir dolor puede resultar tan excitante?», me pregunté en una noche de insomnio. Navegando por la red, descubrí que no soy la única persona que se ha formulado la misma pregunta; de hecho, numerosos científicos han centrado sus investigaciones en hallar una respuesta y todos coinciden en una cosa: el amo del calabozo es nuestro cerebro.




