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lunes, 9 de octubre de 2017

Importa lo bien que toquen

Al igual que el fútbol es territorio de los machotes, durante mucho tiempo, la vertiente más salvaje del Rock era territorio de hombres de pelo en pecho y huevos duros como bolos.

Puede que se permitieran licencias en el Glam Rock o en el Heavy, pero algunos protegían el Hard Core de influencias gais como si les fuera el virgo en ello y no dudaban en atacar cada vez que se les presentaba una oportunidad. 

Hasta que en enero de 1998, el “Dios del Metal” salió del armario.



Porque, como explico en este artículo, no importa a quien toquen, sino lo bien que toquen , ¿no?
Brenda B. Lennox ©


viernes, 3 de junio de 2016

It´s only Rock and Sex but I like it


Cuando una ve en una entrega de premios a una jovencísima cantante pop creada por las compañías discográficas pasándose una mano de fieltro (de esas con las que se jalea en los estadios) por unas braguitas blancas que transparentan su depilación brasileña mientras saca la lengua en un intento estudiado de escandalizar y excitar a las masas, no puede menos que pensar en aquella mítica tarde de marzo de 1973 cuando el sello discográfico sueco Metronome Records entregó a Led Zepellin los discos de oro por su quinto álbum; Houses of Holy. Allí estaban los cuatro miembros, con sus discos en la mano, posando ante la cámara de Bengt H. Malmqvist mientras, en primer plano, una pareja follaba en directo tumbada en una cama. Chúpate ésta y no un martillo, Miley.





Nadie discute que otros géneros musicales hayan sido la banda sonora de muchas noches de amor; pero si hablamos de sexo sólo de sexo (sexo contemporáneo, por lo menos, a saber qué escuchaban los romanos en sus orgías) su banda sonora es Rock. Si este te sube la temperatura tanto como a mí, te recomiendo mi reportaje It´s only Rock and Sex but I like it. ¿Cómo? ¿Que la canción no dice eso?Pues debería, ¿no crees?


Brenda B. Lennox ©