El porno mainstream ha reducido el sexo a la penetración, por ello, muchas personas consideran que los besos, las caricias y la lentitud son aburridos y poco placenteros. Un error. Prácticas milenarias hindúes, tibetanas, chinas o japonesas, basadas en la casi total inmovilidad, proporcionan un placer que estimula de tal modo los sentidos que la experiencia sexual roza lo místico.
Una de ellas es el Pompoir o Beso de Singapur, una técnica que produce una comunión erótica muy profunda entre los amantes, un placer que va
in crescendo y unos orgasmos largos e intensos.
Si quieres aprender cómo practicarla, te la explico este
enlace.