lunes, 3 de octubre de 2016

A tus pies

Cada vez más personas rompen un temeroso silencio y se declaran fetichistas del pie. No es para menos, numerosos estudios psiquiátricos afirman que en momentos de excitación sexual algunas partes del cuerpo se convierten en un reflejo de otras: los labios son labios vaginales; los dedos, un pene; la boca un ano; por ello, chupar el dedo gordo del pie excita la imaginación del hombre que lo siente como un pezón gigante, una lengua o un clítoris, y la mujer, como un pene al que chupar con ansia.

Los zapatos femeninos también tienen un marcado simbolismo sexual. En su libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bruno Bettelheim asocia el de Cenicienta con su vagina. «Un diminuto receptáculo en el que un miembro del cuerpo debe deslizarse e introducirse hasta quedar bien 
ajustado».

¿Y el placer que se siente cuando juegan con tus pies? La neurociencia tiene algo que decir al respecto. Las áreas cerebrales dedicadas a los genitales y a los pies están una al lado de la otra. ¿Será por eso que el placer que se siente cuando te los estimulan puede conducirte al orgasmo? ¿Nunca se han contraído tus dedos cuando te estás corriendo como si quisieran correrse contigo?


Desconozco el autor

Casanova afirmó que «Los hombres con fuertes apetitos sexuales tienen una marcada atracción por el pie femenino». ¿Es tu caso? Entonces sigue el rastro de los míos hasta este artículo.



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