viernes, 18 de marzo de 2016

Bella Durmiente

Despertó. Tenía un terrible dolor de cabeza. La boca pastosa por el alcohol, el tabaco rancio y un regusto ácido. Se levantó con dificultad y fue al baño tambaleante. Orinó mirándose las rodillas; en los muslos, un reguero de semen reseco. No, por favor, no me jodas, otra vez no. El papel higiénico arrastró arena que le arañó el culo y el sexo. Se sacudió con rabia y cayeron las diminutas conchas que estaban adheridas a sus ingles, pequeñas oportunistas de un naufragio (...)

Eugène Thivier

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